En los últimos años, la eficiencia energética ha pasado de ser una tendencia a convertirse en una necesidad económica, social y patrimonial. En un país como España, donde más del 50% de las viviendas se construyeron antes de 1980 (antes de que existieran normativas de eficiencia), la reforma energética ya no es solo una cuestión de sostenibilidad: es una decisión financiera inteligente.
Durante años, el vehículo de ocasión (VO) ha cargado con una etiqueta que hoy empieza a quedarse obsoleta: la de ser la alternativa barata para quien no podía permitirse un coche nuevo. Ese carácter de producto barato también solía estar relacionado con un vehículo ya con un cierto deterioro y una antigüedad quizás excesiva.
Si queremos carreteras, sanidad, educación, servicios sociales y, en definitiva, un Estado solidario como el que tenemos, no queda más que pagar nuestros impuestos. Y como cada, año, llega el momento de ajustar cuentas con el fisco. Con el inicio oficial de la campaña de la Renta, millones de contribuyentes españoles nos enfrentamos a uno de los trámites fiscales más relevantes del año.
El buen tiempo hacer renacer a los árboles, llena los parques de flores y la gente se contagia de optimismo. Las calles se llenan de gente disfrutando del clima, haciendo deporte, aprovechando para quedar con amigos, y haciendo compras porque, con el buen tiempo, parece que nos gusta más comprar y disfrutar de la calle.
La preparación ante emergencias ha dejado de ser una excentricidad para convertirse en un síntoma claro del clima social que atraviesa España. Los datos del Estudio de Tendencias de Consumo 2026 de Sofinco lo confirman con contundencia: el 80% de los españoles considera esencial disponer de un kit de emergencia para sobrevivir 72 horas, y el 58% afirma tener ya alguno de sus elementos básicos. Más vale prevenir… como dice nuestro sabio refranero.
Cuando estalla un conflicto internacional de gran escala, como el que enfrenta en estos días a EE. UU., Israel e Irán, la economía global reacciona con una sensibilidad extrema. Los mercados no esperan a que los acontecimientos se estabilicen: se adelantan, especulan, se protegen.
En redes sociales, la economía se ha convertido en un tema cotidiano, emocional y profundamente transversal. Ya no es un asunto reservado a expertos: hoy forma parte de la conversación diaria, mezclándose con política, consumo, cultura digital y hasta entretenimiento. Los estudios recientes sobre social listening muestran que los usuarios no solo comentan cifras, sino que expresan preocupaciones, frustraciones y expectativas que revelan el pulso económico del país.
La conversación pública sobre la inteligencia artificial suele oscilar entre el entusiasmo por la innovación que supone y el temor a la destrucción de empleo. Sin embargo, en los últimos meses, este debate ha dejado de ser teórico: los despidos masivos en grandes tecnológicas como Amazon, Microsoft o Meta han puesto cifras reales a una tendencia que ya no puede ignorarse.
Como cada año, las doce campanadas y las uvas nos invitan, además, a realizar un proceso de prospección interna para hacer balance del año y plantear nuevos propósitos para el año que comienza. Muchos son los propósitos que nos planteamos cada año y que, lamentablemente, en febrero ya habremos olvidado.