Si queremos carreteras, sanidad, educación, servicios sociales y, en definitiva, un Estado solidario como el que tenemos, no queda más que pagar nuestros impuestos. Y como cada, año, llega el momento de ajustar cuentas con el fisco. Con el inicio oficial de la campaña de la Renta, millones de contribuyentes españoles nos enfrentamos a uno de los trámites fiscales más relevantes del año.
Aunque la Agencia Tributaria ha simplificado progresivamente el proceso, la realidad es que los errores siguen siendo frecuentes y, en muchos casos, costosos. Desde deducciones olvidadas hasta datos fiscales incompletos, cada descuido puede traducirse en pagos indebidos, sanciones o revisiones posteriores.
Porque, estaremos de acuerdo en que hay que pagar impuestos, pero no hay que pagar impuestos de más.
A continuación, analizamos los siete fallos más habituales que se repiten campaña tras campaña y que conviene evitar para presentar una declaración correcta y ajustada a nuestra realidad económica.
1. Confiar ciegamente en el borrador de la Agencia Tributaria
Suele ser el error más común, llevados sobre todo por la pereza que suponen los trámites, en ocasiones damos por buena una información que puede estar incompleta. El borrador es una herramienta útil, pero no infalible. Hacienda no siempre dispone de toda la información relevante:
• Deducciones autonómicas
• Gastos deducibles de alquiler
• Aportaciones a ONG
• Datos de actividades económicas
El error está en aceptarlo sin revisarlo. La recomendación es clara: comprobar cada apartado y contrastarlo con documentación propia.
2. Olvidar ingresos o rendimientos que no aparecen automáticamente
En ocasiones realizamos tareas que no tienen un reflejo directo en la administración, sobre todo, ahora que las nuevas tecnologías permiten realizar operaciones más sofisticadas y en diferentes mercados. A veces, solemos pasar por alto ingresos que no figuran en los datos fiscales, como:
• Intereses de cuentas en el extranjero
• Rendimientos de plataformas digitales
• Ingresos por alquileres turísticos
• Operaciones con criptomonedas
Demos tener en cuenta que, la omisión de estos datos puede derivar en una paralela meses después. Declarar todo desde el principio evita sobresaltos.
3. No revisar las retenciones aplicadas durante el año
Un error recurrente entre trabajadores y autónomos es no comprobar si las retenciones practicadas han sido correctas. Una retención insuficiente puede traducirse en un resultado a ingresar inesperado. En el caso de autónomos, la falta de actualización de módulos o gastos deducibles también genera discrepancias.
4. Pasar por alto deducciones que pueden suponer un ahorro significativo
Cada año miles de contribuyentes pierden dinero por no aplicar deducciones a las que tienen derecho. Hay que prestar especial atención a las deducciones aprobadas en nuestra Comunidad Autónoma de residencia y que suelen ser las grandes desconocidas. Entre las más olvidadas:
• Deducción por maternidad
• Deducciones autonómicas por alquiler
• Obras de eficiencia energética
• Donativos a entidades sin ánimo de lucro
• Familia numerosa o discapacidad
El desconocimiento no exime del derecho a aplicarlas, pero sí puede hacer que paguemos más de lo que nos corresponde.
5. No declarar correctamente las ganancias patrimoniales
La compraventa de acciones, fondos, inmuebles o incluso objetos de valor debe declararse. El problema surge cuando el contribuyente desconoce cómo tributan estas operaciones o confía en que la entidad gestora lo hará por él. Ojo, porque un error en este apartado puede derivar en sanciones relevantes.
6. Presentar la declaración fuera de plazo
Aunque parezca obvio, cada año miles de personas presentan la Renta tarde. Las consecuencias van desde recargos automáticos hasta sanciones si la declaración resulta a ingresar. La planificación es clave: recopilar documentación con antelación y no esperar al último día reduce riesgos.
7. No pedir ayuda profesional cuando la declaración es compleja
El último error es, quizá, el más extendido: intentar resolver una declaración compleja sin asesoramiento. Autónomos, contribuyentes con varios pagadores, inversiones, alquileres o situaciones familiares especiales suelen necesitar una revisión experta. Un asesor fiscal puede ayudarnos mucho a detectar deducciones, corregir errores y evitar problemas futuros.
En definitiva, prevenir suele resultar más barato que rectificar a posterior. La declaración de la Renta no es un trámite menor. Revisar, contrastar y, cuando sea necesario, pedir ayuda profesional puede marcar la diferencia entre una declaración correcta y un quebradero de cabeza meses después. En un contexto de creciente digitalización y cambios normativos constantes, la prudencia y la información siguen siendo las mejores herramientas para cumplir con Hacienda sin sobresaltos.
Porque, como decía aquel antiguo eslogan de la Agencia Tributaria, hay que recordar que...
“Hacienda somos todos”.