Cuando estalla un conflicto internacional de gran escala, como el que enfrenta en estos días a EE. UU., Israel e Irán, la economía global reacciona con una sensibilidad extrema. Los mercados no esperan a que los acontecimientos se estabilicen: se adelantan, especulan, se protegen.
Y, como siempre, las consecuencias terminan llegando a empresas, gobiernos y, lo más importante, también a los ciudadanos.
Para comprender qué está ocurriendo —y qué puede ocurrir— conviene repasar algunos conceptos económicos fundamentales que se activan en situaciones de tensión geopolítica. No son términos nuevos, pero sí cobran un protagonismo renovado cada vez que el mundo se asoma a un escenario de incertidumbre.
A la confusión propia de cualquier conflicto internacional, se une la confusión informativa derivada del uso de conceptos y expresiones que no siempre son de uso común. Basta acercarse estos días a cualquier medio de comunicación para escuchar términos y lugares comunes que no todos tenemos que conocer. Por eso mismo, ponemos la lupa en estos conceptos y tratamos de arrojar luz sobre unas expresiones que, lamentablemente, escucharemos mucho en los próximos días:
1. Riesgo geopolítico
Es la probabilidad de que un conflicto político o militar afecte a la economía. Cuando aumenta el riesgo, los inversores buscan refugio, las bolsas caen y los activos considerados seguros -como el oro o los bonos de EE. UU.- suben. En un conflicto en Oriente Medio, este riesgo se multiplica porque la región es clave para el suministro energético mundial. La elevación en el coste del petróleo afectará a toda la cadena de suministros y, en último término, al bolsillo de todos los ciudadanos.
2. Precio del petróleo
Irán es un actor central en el mercado energético y el estrecho de Ormuz es una de las rutas marítimas más importantes del planeta. Cualquier amenaza a su estabilidad dispara el precio del crudo, más aún cuando Irán acaba de anunciar que va a minar el estrecho de Ormuz, poniendo en serio peligro una de las principales vías de comunicación para el transporte del crudo.
Además, tenemos que recordar que un petróleo más caro implica:
• Combustibles más caros
• Costes de transporte más altos
• Presión inflacionaria en todo el mundo
3. Volatilidad financiera
Un día sube el petróleo porque se dice que la guerra será larga y al día siguiente baja porque se dice que durará poco. Estas subidas y bajadas de precio de forma más o menos rápida de un activo es lo que se llama volatilidad. En general, la volatilidad mide cuánto y con qué rapidez cambian los precios de los activos.
Como es lógico, en tiempos de guerra, la volatilidad se dispara porque:
• Los inversores venden activos de riesgo
• Los mercados reaccionan a rumores y movimientos militares
• Las divisas se ajustan a nuevas expectativas
El resultado es un entorno financiero más inestable y difícil de predecir.
4. Inflación importada
Cuando suben los precios del petróleo, del gas o de materias primas esenciales, los países que dependen de ellas -como España- importan inflación. Es decir, los precios internos suben no por causas nacionales, sino por tensiones externas.
Como ejemplo, si sube el precio del gasóleo, subirá lógicamente el precio de todos los transportes y, por tanto, de todos los alimentos que haya que transportar. Si sube el precio de los fertilizantes, subirá el precio de los productos agrícolas. Es decir, la subida de costes motivada externamente se incorpora directamente al bolsillo de los ciudadanos y a los costes de las empresas.
5. Activos refugio
Igual que los ciudadanos en lugares de conflicto buscan refugio, del mismo modo, los activos financieros, en tiempos de incertidumbre, buscan la seguridad de aquellos activos que resultan más confiables, los activos refugios. Entre los más habituales, podemos encontrar:
• Oro
• Dólar estadounidense
• Bonos del Tesoro de EE. UU.
• Franco suizo
Cuando estos activos suben, suele ser señal de que los mercados temen un empeoramiento del conflicto, porque son reclamados por todos aquellos que están buscando refugio.
6. Cadena de suministro
Las cadenas de suministros se pusieron tristemente de moda durante la anterior crisis de la pandemia, que supuso la paralización casi completa de la actividad económica mundial. Fue entonces cuando descubrimos que hay rutas que permiten el transporte de materias primas y productos elaborados a lo largo de todo el mundo y que permiten que los ciudadanos solamente tengamos que ir al supermercado y comprar el producto que necesitamos.
Las guerras afectan habitualmente a las rutas marítimas, al transporte aéreo y al comercio internacional, más aún si se produce en un nudo de comunicaciones tan importante entre Asía y Europa como es Oriente Medio.
Un conflicto como el actual puede alterar:
• El tráfico de mercancías
• El coste del transporte
• La disponibilidad de productos estratégicos
Esto genera retrasos, encarecimientos y, en ocasiones, desabastecimiento.
7. Política monetaria de emergencia
La consecuencia más temida en cualquier conflicto es la inflación. Durante la pandemia del covid, la inflación afectó a los bolsillos de tal manera que los distintos Estados tuvieron que tomar medidas de urgencia para rescatar a la población. Es la forma más directa de afectación de cualquier conflicto sobre la vida de los ciudadanos de todo el mundo. Si la inflación sube o los mercados se tensan, los bancos centrales se ven obligados a tomar medidas tendentes a reconducir la situación y pueden verse obligados a:
• Subir tipos de interés
• Intervenir en los mercados
• Proveer liquidez a los bancos
Cada decisión tiene efectos directos sobre hipotecas, préstamos y actividad económica.
Por todo lo anterior, comprender estos conceptos no solo ayuda a interpretar los titulares, también permite anticipar cómo pueden evolucionar los precios, las inversiones y la estabilidad económica en los próximos meses. Aunque las posibilidades de acción para los ciudadanos es muy limitada, contar con la información suficiente es una buena herramienta para entender la situación y, por qué no, tratar de adaptarnos a las diferentes situaciones que pueden surgir ante un conflicto como el actual.