La preparación ante emergencias ha dejado de ser una excentricidad para convertirse en un síntoma claro del clima social que atraviesa España. Los datos del Estudio de Tendencias de Consumo 2026 de Sofinco lo confirman con contundencia: el 80% de los españoles considera esencial disponer de un kit de emergencia para sobrevivir 72 horas, y el 58% afirma tener ya alguno de sus elementos básicos. Más vale prevenir… como dice nuestro sabio refranero.
Un país que ha cambiado su relación con el riesgo
La sociedad española ha interiorizado que las crisis ya no son episodios aislados, sino una secuencia que se encadena: pandemia, apagón eléctrico, tensiones geopolíticas, conflictos internacionales y un entorno económico global cada vez más volátil. El estudio lo expresa sin rodeos al señalar que “la concatenación de episodios críticos como la pandemia, el apagón en España o las constantes problemáticas surgidas tras el ascenso de Trump a la Casa Blanca” han introducido un clima de escepticismo hacia el futuro en la sociedad.
Este contexto ha impulsado una cultura de autoprotección que hace apenas una década habría parecido exagerada. Hoy, en cambio, forma parte del comportamiento cotidiano de millones de personas.
¿Qué guardan los españoles en sus kits?
El informe revela un patrón claro: los ciudadanos priorizan lo esencial y lo práctico.
• El 77% tiene ya una linterna guardada en los cajones.
• El 65% almacena conservas y alimentos no perecederos.
• Un porcentaje similar dispone de un botiquín de primeros auxilios.
• El 62% guarda dinero en efectivo, una reacción directa al apagón del año anterior.
• El 54% ha comprado una radio a pilas y otro 54% almacena agua potable.
• Entre un 32% y un 33% incluye documentos importantes y un hornillo de gas.
Por lo tanto, los consumidores incluyen una media de 4,46 elementos diferentes en estos kits, lo que supone un nivel muy elevado de previsión respecto a la posibilidad de un conflicto.
Las barreras: información, espacio y coste
Paradójicamente, quienes aún no han preparado su kit no lo hacen no por falta de voluntad, sino por falta de claridad. El estudio identifica tres frenos principales: “No saben qué incluir”, “falta espacio de almacenamiento” y un porcentaje reconoce que “es muy costoso”.
Esto apunta a un reto evidente: si la cultura de la prevención ha llegado para quedarse, las instituciones y empresas deben facilitar información clara, accesible y realista sobre cómo prepararse sin caer en alarmismos ni en gastos innecesarios.
Una tendencia que dice mucho de nosotros
La preparación ante emergencias se ha convertido en un termómetro social. No solo mide el miedo, sino también la madurez de una ciudadanía que ha aprendido —a golpe de crisis— que la resiliencia empieza en casa. Como señala el estudio, “la preparación ante emergencias se ha convertido en un elemento clave del comportamiento del consumidor actual”.
España no es un país alarmista, pero sí un país que ha entendido que la incertidumbre es parte del paisaje. Y que, ante ese escenario, la mejor respuesta no es el pánico, sino la preparación.