El cambio de año suele ser el momento en el que todos hacemos examen de las decisiones tomadas y, sobre todo, nos marcamos una serie de propósitos que, en su mayoría, no pasan del mes de febrero.

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Educación Financiera

Consejos para fijar tus objetivos financieros del año

El cambio de año suele ser el momento en el que todos hacemos examen de las decisiones tomadas y, sobre todo, nos marcamos una serie de propósitos que, en su mayoría, no pasan del mes de febrero.

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Sin embargo, hay un tipo de propósito que debemos tener muy en cuenta y tratar de mantener a lo largo del año, estos son, los objetivos financieros de la familia. Para ello, nada mejor que aprovechar la oportunidad del inicio de año para planificar las finanzas en función de las necesidades que vayamos a afrontar.

¿Cuáles son mis objetivos?

Esta es la primera pregunta que debemos plantearnos para poder realizar una buena planificación financiera. Los objetivos pueden ser variados y de diferente tipo. Hablamos aquí, por ejemplo, del viaje que queremos hacer en verano, del coche que tendremos que cambiar en breve o del dinero que necesitará nuestro hijo que se va a estudiar fuera. Cualquiera de las opciones que en algún momento queramos convertir en realidad, será susceptible de formar parte de alguno de nuestros objetivos.

Planificar los objetivos

El segundo paso sería el de planificar los objetivos en función del periodo temporal en el que los vamos a poner en marcha. De este modo, tendremos objetivos de corto plazo, como sería el viaje de estas vacaciones; de medio plazo, como puede ser cambiar el coche; o del largo plazo, como sería tener unos ahorros preparados para completar nuestra jubilación. 

Gestionar el ahorro

Ya sabemos cuáles son nuestros objetivos, ya los hemos clasificados temporalmente y ahora viene lo más importante: gestionar el dinero que vamos a necesitar para conseguir esos objetivos. En este sentido, es importante plantear un sistema de ahorro adecuado por el que, mensualmente, restemos de los ingresos el montón necesario para los objetivos concretos que nos hemos planteado.

De este modo, se reservará una cantidad para el viaje del verano, otro tanto para cambiar el coche y otro para la jubilación. Deberemos realizar esta tarea al inicio de mes, retirando de los ingresos todo aquello que vayamos a destinar al ahorro, y el resto será el dinero que tengamos para los gastos.

Si no lo hacemos así, corremos el riesgo de que, a final de mes, nos hayamos gastado más de lo previsto y no podamos contribuir a nuestros objetivos.

Ponle nombre a los ahorros

Precisamente para evitar la tentación de gastarnos los ahorros, es interesante ponerles nombre, de forma que nos sintamos más implicados a la hora de ahorrar. Evidentemente, no es lo mismo tener que restar un dinero de los ingresos para ahorrar en general, que restarlo sabiendo que ese ahorro estará destinado a las vacaciones de verano o al nuevo coche que nos vamos a comprar.

Sistematiza los procesos

Para evitar que el ahorro dependa de una decisión arbitraria, lo más recomendable es sistematizar los ingresos destinados a cada objetivo. Hoy en día, se puede establecer un sistema por el que periódicamente una parte de nuestros ingresos se dedique a la cuenta de ahorro del viaje del verano, a la que tenemos reservada para el coche o al producto en el que estemos ahorrando para nuestra jubilación. De este modo, evitamos que un mes se nos olvide hacer el ingreso, otro nos dé pereza y en otro se nos cruce un capricho que compremos en lugar de seguir cumpliendo nuestra estrategia.  

Busca alternativas de financiación

Una opción es ahorrar para gastar después, pero otra opción igual de interesante es pedir financiación y pagar a posteriori. Cada persona debe estudiar cuál de las opciones se acomoda mejor a su situación financiera y al objetivo de turno. Por ejemplo, para completar la jubilación, lo ideal es plantear un sistema de ahorro, sin embargo, para un viaje o cambiar el coche, se puede optar sin problemas por un sistema de financiación que nos permita pagar de forma cómoda.

Lo importante en cualquier caso es realizar esa planificación que nos permita establecer unos objetivos y la manera de conseguirlo sin que esto suponga un problema para las finanzas personales. Por lo demás, sólo nos quedará disfrutar de nuestros objetivos y la satisfacción de haberlos conseguido.

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