Es evidente que la pandemia que afrontamos está modificando todas las estadísticas de la economía mundial, y especialmente las relativas al consumo, debido a los confinamientos o a la menor movilidad de las personas. No obstante, poco a poco se irán recuperando los hábitos y necesidades de la sociedad hasta restablecerse la normalidad.
Es la pescadilla que se muerde la cola, y no se le puede dar más vueltas: sin aumento del consumo no hay crecimiento económico. Acabamos de recibir un enorme jarro de agua fría al conocer las previsiones de la OCDE sobre la economía mundial, y más en concreto sobre la de España, a la que ha situado en cuarto lugar como la más afectada por la crisis causada por la Covid-19. Y, lo que es peor, será la que más sufra si se produce un rebrote de la pandemia.
El crédito al consumo sigue teniendo un enorme potencial de crecimiento en España al encontrarse su cifra de saldos vivos muy por debajo de los niveles registrados en los principales países europeos.