A través de los medios de comunicación, en la publicidad y en las redes sociales, a diario somos bombardeados con un sinfín de conceptos nuevos a los que terminamos acostumbrándonos, pero ¿sabemos realmente lo que significan?

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Educación Financiera

5 conceptos financieros que deberías saber

A través de los medios de comunicación, en la publicidad y en las redes sociales, a diario somos bombardeados con un sinfín de conceptos nuevos a los que terminamos acostumbrándonos, pero ¿sabemos realmente lo que significan?

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El mundo de las finanzas es especialmente permeable a estos nuevos conceptos asumidos en su mayoría del mundo anglosajón y que, a fuerza de hacerse presentes, acabamos incorporando en nuestro día a día. Vamos a ver a continuación una serie de conceptos que, seguramente hayas escuchado en multitud de ocasiones, para que conozcas su significado exacto y sus variedades:

Renting

Utilizado sobre todo en el ámbito del motor, este concepto supone una propuesta de financiación que, habitualmente, se utiliza para el acceso a un vehículo. Sin embargo, se trata de un modelo de financiación que permite el alquiler de bienes en general durante un periodo determinado de tiempo y, una vez finalizado el plazo, se devuelven a la compañía arrendadora. 

Se trataría de un método de pago por uso y tiene la ventaja de que el contrato incluye todos los servicios asociados al bien arrendado. Por ejemplo, en el caso de financiar un vehículo, en la cuota van incluidos el seguro, el cambio de ruedas, las revisiones y la inspección técnica de vehículos (ITV). Esta fórmula cuenta, además, con ventajas fiscales, ya que es posible deducirse el IVA y el IRPF.
Aunque el renting de vehículos es el más habitual y conocido, existen otros tipos de renting sobre diferentes tipos de bienes:

  • Renting tecnológico: cuando la financiación se realiza sobre el material tecnológico que se necesita (smartphone, ordenador, impresoras…).
  • Renting industrial: que afectaría a toda la maquinaria que se necesita para el desarrollo de un negocio concreto. 
  • Renting de equipamiento: similar al anterior, se realiza la financiación sobre el equipamiento que necesitamos para el negocio de turno. Por ejemplo, en el caso de un bar, es necesario tener mesas, sillas, neveras, una caja registradora, etc.
  • Rent to rent: un proveedor compra un bien que arrienda a un tercero. La idea es poder pagar una cuota poco a poco y no tener que adquirir el bien.


Leasing

Se trata de un tipo de alquiler que incorpora la opción de compra del bien una vez ha finalizado el contrato. Suele contar con plazos de dos a diez años y se utiliza para financiar maquinaria, vehículos industriales o inmuebles destinados a la actividad comercial o industrial. 
A diferencia de lo que ocurre en el caso del renting, los servicios y los gastos asociados corren a cargo del arrendatario y, además, no disponen de las mismas ventajas fiscales. Como contrapartida, las cuotas que se pagan en concepto de alquiler se descuentan del precio final cuando el contrato finaliza y se opta por comprar el bien.
Como en el caso del renting, también tenemos diferentes modalidades de leasing: 

  • Leasing financiero: una entidad financiera media en la compra de un bien o activo inmobiliario que se mantiene en propiedad de la entidad, aunque sea el cliente quien lo usa durante un periodo de tiempo determinado, a cambio de un alquiler mensual.
  • Leasing operativo: diseñado especialmente para fabricantes y distribuidores, se define como el alquiler de un activo sobre el que se abona una mensualidad en concepto de prima hasta la finalización de dicho contrato. A diferencia del leasing financiero, el operativo no siempre posibilita la compra del bien al finalizar el contrato. En caso de pactarse esta opción, dicha compra se efectuaría en relación con el valor comercial del activo y no del valor restante que queda por amortizar, como sucede en el leasing financiero.
  • Leasing mobiliario: se adquieren bienes por mediación de una entidad financiera que permite su uso y disfrute a cambio del pago de cuotas periódicas, pero se incluyen desde vehículos comerciales y equipos informáticos, hasta maquinaria y otros bienes intervinientes en el desarrollo de una actividad profesional. Debido a su popularidad en el sector del ladrillo, es uno de los principales tipos de leasing en España.
  • Leasing inmobiliario: es un tipo de leasing financiero cuya única diferencia es que los activos arrendados en la operación son bienes inmuebles: naves industriales, viviendas, locales comerciales y otros activos ligados al suelo.

Rent back o lease back

El rent back es un tipo concreto de renting muy utilizado en el ámbito de la empresa cuando se necesita liquidez. En muchas ocasiones, las empresas cuentan con equipamientos e instalaciones que tienen un valor, pero no disponen de liquidez para hacer frente a su día a día. En estos casos, se venden los bienes a una empresa de renting y, posteriormente, se alquilan para que poder seguir operando. En resumen, se trata de convertir los bienes en dinero. 
Muy similar es el lease back. También se realiza la venta de unos bienes que inmediatamente se alquilan para poder seguir usándolos. La diferencia es que, al final de la operación, se tiene la opción de compra que permite recuperar los bienes.


Factoring

Este método de financiación consiste en traspasar a una entidad bancaria las deudas que una empresa ha contraído debido al impago de facturas por parte de sus clientes. La entidad compra esa deuda por un precio menor del que realmente tienen, pero de este modo, la empresa adquiere liquidez. Posteriormente, el banco se encargará de cobrar esas deudas para lo que dispone de margen y procesos de los que carece la empresa. 

Confirming

Sería el caso contrario al anterior. Se trata de un producto financiero que permite aplazar el pago de facturas de la empresa y es la entidad bancaria la que adelanta el importe que la compañía debe a sus proveedores. De esta forma se mejora la imagen de la organización ante sus clientes y aumenta la confianza. 


En conclusión, el tipo de financiación que se puede conseguir como particular o para un negocio es muy amplio y siempre hay una figura que se adapta más a las necesidades concretas, al tipo de gasto que debe afrontarse, a las posibilidades de pago y, en definitiva, al tipo de relación que se establezca con la entidad bancaria con la que se trabaje.  Quizás en estos momentos no necesites ninguno de estos tipos de financiación, pero al menos ya conoces a que nos referimos cuando se habla de ellos y, lo más importante, ya sabes a qué tipo de financiación puedes recurrir cuando tengas alguna necesidad económica.
 

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